Resulta incalculable el poder que ejerce el profesorado en la vida de sus alumnos, sobre todo si estos presentan dificultades específicas de aprendizaje.

Algunos docentes actúan como salvavidas, prestando atención a alumnos que están a la deriva, que se sienten incomprendidos, inferiores e incapaces de cambiar su situación.

Unas simples palabras de reconocimiento, unas mínimas adaptaciones metodológicas y la empatía para conectar con el alumno, pueden despertar la ilusión, la motivación, el interés y la autoconfianza, factores fundamentales para tener éxito en la vida.

A raíz de recibir la carta de un chico que encontró este salvavidas cuando había perdido la confianza en el sistema, hemos decidido escribir este breve artículo.
 


 

10 actuaciones esenciales del docente ante la dislexia.

1 Detectar a tiempo las dificultades y diferencias que puede presentar un alumno o alumna respecto a sus compañeros. Herramienta PRODISLEX.

2 No retrasar la atención individualizada argumentando una falta general de madurez. Cuando se observan dificultades siempre hay un motivo más específico.

3 Utilizar refuerzo positivo para demostrarle al alumno sus progresos y su valía. La motivación es el motor del aprendizaje.

4 Delimitar las dificultades concretas y valorar a qué se deben. Nunca debemos sancionar algo cuyo origen desconocemos.

5 Facilitar el acceso al currículo, elaborando una Adaptación Curricular no significativa que incluya ligeras modificaciones en la metodología de enseñanza y evaluación.

6 Valorar al alumno desde su propio nivel de desarrollo, recompensando todos sus esfuerzos y logros. No aseguramos la igualdad de oportunidades si utilizamos la misma vara de medir para todos.

7 Recoger en el expediente del alumno las medidas de apoyo adoptadas y sus necesidades psicopedagógicas, evitando así que, ante cada nuevo cambio de docentes, la familia tenga que batallar para que entiendan y atiendan tales necesidades.

8 Tratar en clase el tema de la dislexia desde una perspectiva positiva, elogiando la diversidad en el aula y evitando que el alumno se avergüence de sus características y que los compañeros consideren “privilegios” los apoyos que recibe.

9 Empatizar con el alumno, mostrándole nuestro interés por ayudarle y dándole la confianza que necesita para preguntar aquello que no entiende y participar activamente en clase. “No es problema tuyo, es mi incapacidad para explicártelo de modo que lo entiendas”.

10 No penalizar o ridiculizar jamás sus errores ante los compañeros y defender que todos tenemos buenas y malas habilidades, independientemente de nuestro nivel de inteligencia o valía.

 
Alguien que tuvo en cuenta estos principios despertó la necesidad de Isaac de expresarle su agradecimiento.

Mi nombre es Isaac A. F. y soy un alumno del CRMF de Lardero. El motivo por que le escribo esta carta es el siguiente; la profesora de asertividad del centro, que a la vez es la pedagoga, Begoña R. V., en enero no va continuar por desgracia.

Esta profesora ha ayudado bastante a todos los alumnos, y a mí personalmente en el terreno como pedagoga en el tema de mostrarme nuevas formas para estudiar, sobre todo estos dos últimos años, en los que estoy cursando el curso de nivelación 2 y sin el que sin sus técnicas, consejos y motivación, lo más probable, por no decir seguro, es que no hubiera superado los cursos de 2º y 3º de la ESO, así como, el primer parcial de 4º de dicho ciclo.

Entre sus actos, un día que ella tenía libre, fue a una reunión del centro de educación para adultos, para dar a los profesionales pautas que nos podían facilitar a la hora de hacer los exámenes según las necesidades que tuviéramos cada uno. En mi caso, consejos para compensar mis problemas de compresión lectora, por si no entendía un enunciado, y para los problemas que tengo de dislexia, que me podían dificultar el hacer algún ejercicio.

Así que gracias a lo que ella habló me permitieron hacerlo de otra forma y si ella no hubiera dado estos consejos no hubiera aprobado, al no haber estado tan pendientes para ayudarnos en las dudas como han estado.

Muchas gracias Begoña.