¿Cómo evaluar la disgrafía?

En castellano aún no existen pruebas completas y actualizadas que evalúen los procesos de escritura, aunque podemos encontrar algunos test estandarizados que evalúan algunos aspectos concretos de la escritura, sin embargo, ninguno de ellos se centra en los procesos implicados en la composición escrita.

Entre los test estandarizados para la evaluación de la escritura encontramos:
- CLE. Prueba de conocimientos sobre el lenguaje escrito. Ortíz, MªR. y Jiménez, J.E., (1994)

- BEHNALE. Batería evaluadora de las habilidades necesarias para el aprendizaje de la lectura y escritura. Mora Mérida, J.A., (1993)

- Test CEAL de Control de la Evaluación el Aprendizaje de la Lectoescritura. Huerta, E. y Matamala, A., (1992)

- Test de cloze: aplicaciones psicopedagógicas. Condemarin, M. (1990)

- THG: test de habilidades grafomotoras. García Núñez, J.A. y León, O., (1989)

- Escala de escritura. Ajuriaguerra, J. (1973)

Aunque los test estandarizados nos permiten comparar los resultados del niño/a evaluado con la media baremada de su grupo de edad, con el fin de poder determinar el nivel de dificultad de este, las pruebas no estandarizadas, que nosotros mismos podemos crear, nos pueden ser de más utilidad para orientar la intervención, pues podemos evaluar cada proceso y subproceso implicado en la escritura de manera individual, con el fin de establecer el perfil de dificultades de cada sujeto.

Según Sylvia Defior, (2000), para la evaluación no estandarizada de la disgrafía debemos emplear actividades y procedimientos que analicen los siguientes procesos que interactúan en la escritura y en la composición escrita.

Procesos motores

En primer lugar es conveniente evaluar el conocimiento de los patrones motores de las letras y sus alógrafos, así como la coordinación grafomotora. También hay que analizar la diferencia entre la escritura manual y en otros soportes para determinar que las dificultades son específicamente motoras, hay que comparar la escritura espontánea frente al dictado y a la copia y realizar tareas para evaluar la coordinación visomotora.
Para ello podemos utilizar tareas de copia o de dictado de letras o palabras, asociaciones entre mayúsculas y minúsculas, asociaciones entre distintos tipos de alógrafos, tareas de dibujo, de grafomotricidad, actividades de escritura espontánea, etc.

Procesos léxicos

Para evaluar la escritura de palabras es necesario analizar la capacidad de acceder al léxico que denomina un concepto, el funcionamiento de las dos vías de acceso al léxico y el conocimiento de las reglas ortográficas. Para ello se pueden realizar una serie de actividades como tareas de denominación, dictado de pseudopalabras, actividades para comprobar el conocimiento y asimilación de las RCFG, tareas de segmentación de palabras, actividades de ordenar grafemas para formar palabras, completar palabras con un grafema, actividades para evaluar la ruta ortográfica como dictado de homófonos, tareas de decisión ortográfica, actividades de dictado de palabras poligráficas y actividades para comprobar el conocimiento de las reglas de ortografía básicas.
Es necesario descartar que ciertas dificultades estén provocadas por falta de desarrollo de la conciencia fonológica, por lo que habrá que evaluar previamente las habilidades fonológicas.

Procesos morfosintácticos

Para evaluar las habilidades morfosintácticas de los niños/as en la composición escrita se pueden utilizar varias tareas específicas que nos indiquen en que procesos concretos radican las dificultades de los niños/as con disgrafía.
Entre las actividades que permiten evaluar estos procesos está la construcción de frases a partir de palabras dadas, ordenar frases desordenadas, combinar oraciones simples en otras más complejas, redactar un texto a partir de varias oraciones simples y viceversa, transformar un texto telegráfico en otro más complejo, completar oraciones de diferente complejidad gramatical a partir de una imagen, poner los signos de puntuación a un texto, completar un texto con palabras función y otros ejercicios tipo cloze.

Procesos de planificación

Para evaluar las habilidades de planificación de la composición escrita es necesario tener en cuenta que no todos los tipos de estructuras textuales requieren el mismo nivel de planificación, en este caso Cuetos, (1991), define tres niveles de complejidad en la planificación:
– Tareas que requieren un nivel de planificación muy básico como por ejemplo la descripción de un dibujo o de una escena.
–   Tareas de complejidad media como por ejemplo escribir un cuento conocido o inventado.
–  Tareas que exigen un nivel de complejidad mayor como por ejemplo escribir un texto expositivo de tipo problema-solución o escribir una noticia.

También se pueden realizar otro tipo de tareas para evaluar los procesos de planificación en la escritura como las propuestas por Scardamalia y Bereiter, (1986), como por ejemplo redactar un texto a partir de una matriz de datos esquemáticos.

Procesos de revisión

Los procesos de revisión se pueden evaluar de manera directa, pidiéndole al niño/a que escriba un texto y que presente un primer borrador con las modificaciones realizadas antes de elaborar el texto definitivo, o de manera indirecta con diversas actividades como por ejemplo corregir un texto con diverso tipo de errores, revisar el texto de un compañero/a para aportarle sugerencias de mejora, detectar las incoherencias y redundancias o lagunas y secuencias incorrectas en un texto dado.

A parte de los procesos mencionados es importante tener en cuenta que factores como la riqueza de vocabulario o los conocimientos previos también van a influir en la escritura, al igual que influyen en las demás actividades lingüísticas, por lo que es fundamental evaluar el nivel de desarrollo del lenguaje oral para determinar si las dificultades que presenta el niño/a en la composición escrita son específicas de la escritura o no.

Próximamente colgaremos un conjunto de pruebas no estandarizadas para evaluar los diferentes procesos implicados en la escritura, elaboradas por ladislexia.net.