INTERVENCIÓN EN LAS DIFICULTADES DE CODIFICACIÓN O ESCRITURA DE PALABRAS AISLADAS

 

Las dificultades de codificación repercuten en la ejecución de los procedimientos de alto nivel, disminuyen la motivación, la persistencia y el esfuerzo durante las actividades de composición escrita, e incluso, de manera inconsciente, llevan al niño/a a utilizar un vocabulario muy restringido por no enfrentarse a sus dificultades para codificar ciertas palabras.
Dentro de la intervención en los procesos básicos de la escritura diferenciamos la intervención en la mejora de la grafía y la intervención en la escritura de palabras o codificación.

Mejora de la grafía

Sólo en algunos casos es necesario intervenir de manera específica en la grafía ya que algunos alumnos con dislexia tienen dificultades para desarrollar los patrones motores o para lograr una escritura legible y rápida.

Los niños/as que requieren una instrucción directa sobre la mejora de la grafía suele tener:
– Una escritura lenta y dificultosa
– Malformaciones de los rasgos de las letras
– Irregularidad entre el tamaño de unas letras y de otras
– Prensión y presión inadecuada del lápiz
– Problemas para establecer los espacios entre las letras y las palabras
– Dificultades para mantener la horizontalidad de las líneas

Entre las recomendaciones que se proponen para mejorar la grafía se destacan:
– Proporcionar la corrección inmediata de los errores, dar pautas claras y concretas para corregir las dificultades e implicar al niño/a en el análisis de sus propios errores para que sea consciente de ellos.
– Proporcionar modelos detallados de los patrones motores de cada letra en diferentes formatos y tamaños.
– Evitar una práctica inicial sin supervisión para que no adquieran malos hábitos al inicio del aprendizaje de la escritura, por lo que los docentes deben prestar especial atención a que los niños/as adopten una postura adecuada, tanto de su cuerpo como del papel, y que sujeten el lápiz de forma adecuada, para lo cual nos podemos ayudar de lápices especiales triplus o de adaptadores de plástico. (Técnicas básicas de la grafoterapia).
Evitar las actividades rutinarias, poco motivantes para el niño/a y de poca utilidad como la copia reiterada de las mismas palabras o frases.
– Enseñar y practicar la forma adecuada de las letras para automatizar los patrones motores y lograr la correcta coordinación grafomotora para lo cual existen numerosos recursos de caligrafía, aunque, con los niños disléxicos, es imprescindible que se aplique un enfoque multisensorial que ofrezca información a través de diversos sentidos, por ejemplo la construcción de letras con diferentes materiales, la identificación de las diferentes grafías a través del tacto, etc.
Examinar la escritura de los niños con disgrafía, pues en ocasiones los errores en algunas letras concretas son el origen de la ilegibilidad de la escritura. Según Mercer, (1989), las letras cuya grafía suele presentar problemas con más frecuencia son a, e, u, n, r y t.
– Trabajar diferentes estrategias de enseñanza de manera combinada, teniendo en cuenta que la mejora en la velocidad no puede perjudicar la legibilidad de la escritura.
– Fomentar una actitud positiva respecto al aprendizaje de la correcta escritura de las letras, demostrando su importancia para conseguir una letra legible, utilizando actividades creativas y divertidas y reforzando el esfuerzo y los progresos del niño/a.
– Realizar actividades que le permitan al niño/a observar sus progresos. Por ejemplo: Crear un libro personal, una libreta en la que irá escribiendo pequeños relatos a lo largo de todo el curso.
– Debido a que la mejora de la grafía requiere de práctica prolongada es importante que haya coordinación con las familias para que estas puedan reforzar tales aprendizajes en casa.

 

Mejora en la escritura o codificación de palabras aisladas

Los errores más frecuentes que cometen los niños/as con disgrafía son omisiones, adiciones, sustituciones, inversiones, rotación de grafemas o escritura en espejo y fragmentaciones incorrectas, aunque según Justicia, Defior y Pelegrina, (1994), las sustituciones son más frecuentes.

Respecto a la escritura en espejo o la inversión de letras es necesario desechar las antiguas teorías que establecían una asociación directa entre la escritura en espejo y la dislexia, ya que la mayoría de niños/as tienen errores de este tipo durante el inicio del aprendizaje lectoescritor, además, la escritura en espejo se atribuía a una mala lateralización, a dificultades de orientación espacial o a la falta de afianzamiento del esquema corporal y, como se ha comprobado, este tipo de inversiones se suele deber a dificultades en la aplicación de las RCFG, a la dificultad para adquirir una representación estable de las letras, principalmente entre letras visualmente y/o auditivamente similares: (b y d, p y q, f y t, u y v, m y n, ch y ll…) y a las dificultades para establecer las representaciones léxicas, por ello que los disléxicos cometan más errores en la escritura degrupos consonánticos complejos como las trabadas y las sílabas mixtas.
Por tanto, el estereotipo de que la dislexia consiste en invertir letras no tiene mucho apoyo experimental, aun así, en los casos en que este tipo de errores persisten después de los 7 u 8 años, los profesores deben aplicar una instrucción directa para eliminarlos.

Entre las recomendaciones para mejorar la escritura de palabras o codificación destacan:
Previamente tenemos que: fomentar el dominio de los aspectos mecánicos de la escritura, (grafomotricidad), dar especial relevancia a los aspectos motivacionales, lograr un adecuado dominio de las habilidades fonológicas y asegurarnos de que ha asimilado adecuadamente las reglas de correspondencia fonema- grafema.

– Tener en cuenta las listas de palabras para la práctica del vocabulario ortográfico. Por ello se recomienda utilizar listas de 6 a 10 palabras para la práctica diaria, empezando por trabajar el vocabulario básico que podemos encontrar en cualquier compendio de vocabulario básico como el de García Hoz, el de Justicia o el de Juilland-García.

Evitar las actividades rutinarias de copiar reiteradamente las mismas palabras.

– Un estudio ha determinado que el 37% de los errores en los tres ciclos de primaria estarían causados por una lista de unas 20 palabras y sus derivadas. Por tanto, trabajar específicamente estas palabras con una metodología multisesorial.

– Utilizar los registros de errores personales para realizar diversas actividades con esas palabras y para hacer consciente al niño/a de sus propios errores.

– Trabajar metódicamente cada tipo de errores de manera aislada y constante utilizando tareas de discriminación e identificación visual, juegos para crear palabras con letras móviles, ejercicios para formar palabras a partir de letras aisladas, tareas de completar palabras, etc.

– En definitiva, se deben proporcionar numerosas y variadas actividades para mejorar el análisis de las unidades que componen el lenguaje escrito, tanto de grafemas que forman palabras como de palabras dentro de frases.

– Realizar las actividades en contextos significativos de comunicación, es decir, que los niños/as encuentren sentido y finalidad a la tarea, por ejemplo la escritura de cartas, la creación de cuentos para hacer un libro entre todos o personal, la publicación de revistas, la escritura de opiniones sobre temas que les interesen, etc.

– Fomentar que los alumnos/as autorregulen y controlen su propia escritura enseñándoles estrategias específicas para la revisión y la corrección de las palabras.

– Utilizar  la imagen del alumno tutor entre los compañeros, por lo que a los propios alumnos/as se les asignará el papel de tutor/a de compañeros/as con menor habilidad o de grupos de trabajo, teniendo en cuenta que los papeles deben rotar y que el alumno/a con menor habilidad también tiene que pasar por el roll de tutor/a.
Existen procedimientos empíricamente probados que se utilizan especialmente con alumnos con disgrafía. Entre ellos destaca el siguiente, basado en los programas de intervención de Bradley, que podemos utilizar para trabajar, por ejemplo, las palabras con errores más frecuentes.
1º Fijar la atención del alumno en la palabra para que la analice y reconozca.
2º Pedirle que la pronuncie siguiéndola con el dedo.
3º Pedirle que la escriba mientras pronuncia lentamente el sonido de cada una de sus grafemas.
4º Hacer varios ejercicios con esa palabra, como por ejemplo construirla con letras móviles, encontrar palabras que compartan algunos grafemas o una parte con la palabra trabajada, palabras que rimen con ella, dibujar la ortografía de la palabra, pronunciar cada uno de los sonidos que la componen, deletrearla, asociarla a algún gesto, imagen o historia, buscar palabras derivadas, etc.
5º Enseñar a los niños a autoevaluarse y a corregir los errores.

Con este tipo de procedimientos, mencionados con más detalle en los apartados dedicados a la decodificación en la lectura, se pretende que los niños/as se formen una imagen visual de la palabra, simultaneando el trazado de las letras y el sonido y analizando las unidades que la componen, tanto los fonemas como los grafemas.

Es importante tener claro que en la mayoría de ocasiones, aunque se logre alcanzar un alto nivel en la codificación o escritura de palabras, no por ello desaparecen los errores de ortografía, así como, este dominio no asegura la competencia en la redacción escrita.